Sunday, December 07, 2008

'Ferocidad' noética.

Resulta difícil adjudicar fuerzas y energías al horizonte de lo ‘espiritual’ (geistlich) o de lo humano. Quizá más propio es mencionar el carácter del comportamiento de los acontecimientos humanos; digamos que son frenéticos o feroces. No habrá nada cíclico en lo feroz – al contrario, hemos de advertir que contiene el germen histórico. Si lo humano es feroz en su alegría, en su risa, en su conflicto, en su tristeza, en su derrota y en su victoria, también en tanto que “feroz” es natural y animal; la consecuencia conocida es que lo histórico es natural. Y que la ferocidad con la cual consumimos la presa natural – fáctica y noética – es histórica.

Ahora: la planta hierve sin moverse con ferocidad – le llamamos ‘vida’ o ‘vitalidad’ – y por lo tanto tiene su historia natural, es decir, es histórica. Pero solo es histórica porque el animal histórico no tiene otro concepto desde el cual comprender la entidad no-humana. Lo histórico es la gran presuposición humana – y ella a su vez es el modelo surgido de lo que creímos que fue lo puramente natural, lo metafórico y no-metafórico: lo feroz.

No se trata de un círculo noético: lo que reconocemos en el reflejo de lo natural y lo histórico es la cristalización (reificación) de uno en función del otro – un devenir imposible que rinde entre su fisura un “origen” efímero, un aufheben que se repliega hacia su retracción. Mencionemos que los movimientos de esta constelación de ferocidad acaecen concretamente para el pensamiento, como si fuese un eco de acontecer fáctico, social, social-natural, cultural, cultural-natural, etc.; pero en tanto que la experiencia de significado acontece para – y quizá “en” el pensamiento – mencionemos que se trata del asentamiento conceptual de lo esencial. Y simultáneamente de lo inesencial, de lo imposible-para-pensar.